Circus Democratic Republic [Parte 1]

Fotografías: Leonardo Ampuero (2013-2014) Contacto: @ampueroleonardo | www.facebook.com/leonardoampuerophotography)

Textos: Leonardo Ampuero | Gino Bailey B., Sociólogo, MA Geografía y Procesos territoriales.


ampuero_015

La vida en los circos pareciera ser la herencia de las economías culturales paradigmáticas por su precariedad, sin embargo algo ha cambiado o está cambiando. Del mismo modo en que Wacquant estudia al boxeo: una economía barrial pero medularmente cultural, los circos fueron conceptualizados como aquella expresión itinerante de la cultura que tenía la capacidad de llevar el arte y el espectáculo a lugares donde la denominada “oferta cultural” no se incrustaba en los encadenamientos productivos.

Los circos tenían la capacidad de encarnar el claro/oscuro de una determinada sociedad, forzando en su itinerancia la relación binaria de la alta cultura y cultura popular. En ese sentido, la propuesta y recepción cultural se encontraría originariamente en esa relación, sin poder disociarse.

Dicha emisión cultural fue conceptualizada por F. Fellini en su film La Strada (1954), con rasgos estéticos refinadamente sociales: el blanco reflejaba aquel arte de la pantomima exageradamente elegante del mundo burgués, mientras que el negro y las delineaciones estéticas que mezclaba la música con las pruebas sórdidas y grotesca, pertenecía al mundo popular.

Singularmente Fellini,  como aquel emisor de análisis para la sociología del arte, impuso ese rasgo estético y social en su origen circense irradiando un lenguaje en casi toda su producción cinematográfica. Los personajes grotescos llevaba consigo la Italia profunda, la cultura italiana en su transparencia, que por lo general era referida al mundo popular. Por contraparte, gran parte de los relatos y de las historias eran encarnadas por personajes de la ascendente burguesía italiana, ostentadora pero con una vida psicoanalíticamente en crisis.

Esta dualidad  de fuerzas tiene un origen desde la cultura popular en La Strada de Federico Fellini. El circo era cultura, pero también era un subsistema cultural móvil que en su arte se conectaba con localidades y territorios generando espacios de sentido medularmente popular. El circo vencía de algún modo el acontecer del mundo cultural, para hacer de la tragedia de la pobreza, un hito capaz de desplazarse económicamente, aunque su designio no fuera en ningún caso aquel de generar un tipo de emprendimiento cultural, muy por el contrario, el circo fue la difusión cultural del rostro más duro de la pobreza, que en su dicotomía entre elegancia y sordidez fue conectando la cultura popular de un determinado país.

A continuación presentamos la primera parte del foto-análisis circense, gracias a la contribución fotográfica de Leonardo Ampuero.

ampuero_009ampuero_017ampuero_006ampuero_003ampuero_019ampuero_018ampuero_005ampuero_000

Publicado: Autor

Dejar un comentario