Globalización, cultura de masas e industrias culturales.

Por: Felipe Espinosa P. Sociólogo, MA Comunicación Social.


cultura

El siguiente artículo presenta algunas de las ideas subyacentes a los conceptos de globalización, cultura de masas e industrias culturales y sus intersecciones. A partir de la revisión de las ideas de algunos de los teóricos más influyentes actualmente en el tema, se espera contribuir al abordaje multidisciplinario de estos fenómenos. Para situarnos en el estudio de la cultura de masas en un momento de globalización, es importante contextualizar, que hasta principios del siglo XX, la cultura había sido entendida como un elemento complementario de otros fenómenos sociales y no había cobrado mayor importancia para los investigadores sociales. Esto sucede debido a que la cultura era pensada como un estado al que se accede, haciendo una marcada separación entre  una baja y una alta cultura, ésta última relacionada a la creación artística, a un placer estético refinado y a las costumbres basadas en la tradición de las clases acomodadas. A finales del siglo XIX, Clifford indica que se produce un declive de la “confianza evolucionista”, que permite entender a la cultura como una multiplicidad de formas de vida separadas e igualmente significativas. Esta idea surge a partir de antropólogos como Tylor que plantean que la cultura es un “conjunto de formas de pensar, sentir y comportarse, que permite a los individuos y colectividades definir su relación con el mundo” (Harvey, 2002).

Durante el siglo XX, diversos autores ponen su foco en los procesos culturales, donde destacan los aportes de los primeros miembros de la llamada Escuela de Frankfurt, como Max Horkheimer, Theodor Adorno y Walter Benjamin. Max Horkheimer observó con sospecha las transformaciones del mundo moderno, de la racionalidad y de la cultura de masas. Sus ideas sobre el totalitarismo se entrecruzan con la crítica a la ciencia positiva y a la metafísica, desplegándose de ellos, una crítica a la racionalidad instrumental. La experiencia de los totalitarismos del siglo XX, llevaron a este pensador a promover el estudio interdisciplionario, poniendo al Holocausto como uno de los hitos y consecuencias lógicas de la ideología occidental (Espinosa, F., 2013).

En el debate sociológico sobre la cultura, algunos investigadores han planteado que las industrias culturales son el modo articulador de cierto imperialismo cultural (Mattelart, A.), que impregna las formas de funcionamiento del sistema arte (Clifford, J. 1998), las formas de construcción de las identidades locales o fragmentadas (Williams, R.) y la cultura popular (Canclini, Barbero), y que estos procesos de globalización actuales transforman los modelos de representación (Giddens, Hall), y configuración del tejido social (Bauman, Z.).

“Las industrias culturales –como la industria del cine, de la música, de libros y de la información- se han transformado en las últimas décadas en un objeto de observación para las ciencias sociales. Su capacidad para crecer económicamente, las han transformado en “un fenómeno económico de relevancia, que moviliza cuantiosos recursos, genera riqueza y empleo.” (Stolovich, Lescano, Mourelle, Pessano, 2002, p. 15). Igualmente tienen la capacidad de modificar las “estructuras culturales del mundo, las tradiciones y formas de ser de las comunidades, con un fuerte impacto en los intercambios y en la política y la vida cotidiana de los individuos.” (Getino, 2001, p.2).” (La industria de la música en Chile: independientes y la era digital”, 2011, UV).

En la teoría sociológica, podemos encontrar distintos momentos en los que la creatividad y la cultura cobran importancia. El primero de ellos tiene su orígen en el marxismo contemporáneo planteado por los teóricos de la Escuela de Frankfurt a mediados del siglo XX. Benjamin reconoce una deficiencia teórica desde el area de la cultura para entender los nuevos procesos sociales. De alguna manera, en la crítica histórica que planteaba un evolucionismo social desde los proto-capitalismos hasta la sociedad sin clases, la pregunta acerca de lo cultural invisibilizaba los nuevos aparatos de representación y expresión de lo simbólico del capitalismo. En este sentido, como para Marx la evolución del sistema de clases derivaría necesariamente en la toma de posesión del proletariado, no era posible anticipar estos otros elementos que introduce el capitalismo a principios del siglo XX, relacionados al poder simbólico y las industrias culturales. Benjamin declara frente a esto que,

“Poco corresponderán (…) las tesis sobre el arte del proletariado después de su toma del poder; mucho menos todavía algunas sobre el de la sociedad sin clases; más en cambio unas tesis acerca de las tendencias evolutivas del arte bajo las actuales condiciones de producción.” (Benjamin, W., 1989, p. 1)

Los teóricos de Frankfurt reconocían el nacimiento de nuevos modelos industriales que modificarían las estructuras del sistema capitalista, basado en el concenso social simbolizado en los productos culturales. Sin embargo la discusión tomó distintos giros, sobre todo con Adorno y Horkheimer, al intentar analizar los elementos de esta industria que le daban funcionamiento y transformaban la vida social de las ciudades. Los escritos de esta primera mitad del siglo XX se balanceraon por distintas disciplinas, siendo al final, la de mayor circulación la crítica del arte, eliminando del análisis las estructuras organizativas y las transformaciones tecno-económicas del sistema general de la vida capitalista que introducían los nuevos aparatos de producción simbólica. Claro que en ese momento las relaciones de las nacientes industrias culturales con la gran industria capitalista eran mucho más evidentes que hoy en día, por lo que la discusión asumió la transferencia orgánica de los modelos de organización entre unas y otras y decidió emular las discusiones sobre la falsa conciencia marxiana en relación a la psicología del arte y la cultura global de masas.

De todas maneras, la Escuela de Frankfurt permitió impulsar un nuevo tipo de análisis sobre la vida social de las ciudades que poco a poco se iban transformando y de manera sistemática en todo el mundo. Con ello, aparecen nuevos “momentos” en la investigación, que se suceden unos a otros y se mezclan en distintos espacios en una misma escala de tiempo. Podemos reconocer uno de ellos como los Estudios Culturales ingleses (Birmingham) y Estudios Culturales y Urbanos Norteamericanos (Escuela de Chicago), que trataron de abarcar las discusiones sobre la cultura en toda su complejidad. La experimentación en análisis socio-lingüisticos, las  distintas teorias culturalistas y la formación de comunidades simbólicas, permitieron generar cada vez un análisis más acabado que permitió estudiar lo cultural como un elemento distintivo. Algunos teóricos impulsaron nuevos estudios y tomaron como eje de sus análisis a las industrias culturales, propiciando el estudio de sus dinámicas y las innovaciones que planetan al sistema general de la vida. Estos estudios que se han ido especializando y globalizando cada vez más, tienen a algunos autores como Stuart Hall, Raymond Williams, y a David Hesmondhalgh, Bernard Miége, Nicholas Garnhman en su segunda etapa. Los estudios de estos investigadores han permitido conformar una bibliografía exhaustiva sobre el funcionamiento de las industrias, abriendo la discusión sobre el trabajo creativo, la organización social del trabajo cultural y la importancia económica para la actividad productiva de los países. Además entregaron las primeras pistas acerca de las estrategias comunicacionales y de marketing que utilizan estas empresas en la formación de imaginarios colectivos. Los resultados de estas investigaciones, motivaron para que en distintos países se generaran estudios parecidos, generalmente incentivados por los Ministerios de Cultura de los países u organizaciones internacionales. En España, Bustamente ha realizado distintos estudios sobre las industrias culturales y su influencia económica y laboral. En latinoamérica, el MERCOSUR impulsó distintas iniciativas en conjunto con los ministerios de los Estados, teniendo como referente al argentino Octavio Getino. Estos mismos estudios, han venido acompañados de otro momento teórico en el esudio de las industrias culturales, que se ha dado particularmente en América Latina. Las publicaciones de Jesús Martín Barbero y Néstor García Canclini particularmente han conformado una visión local sobre la globalización de la cultura y las transformaciones sociales de las comunidades territoriales y las percepciones simbólicas. A través de un trabajo de recolección de “relatos cruzados”, los teóricos han recopilado cómo y de qué maneras ha afectado la globalización a la “comunidad latinoamericana”. Los relatos buscan encontrar los orígenes de los discursos y los lugares a los que se dirigen. A partir de estos resultados hemos podido evidenciar, que la globalización tiene distintos elementos de transformación de las comunicaciones. Las nuevas migraciones urbanas hacia centros globales de producción, la sociedad del consumo y la masificación de los símbolos y el “trabajo sucio” tras la producción creativa, son varios elementos que tienen como protagonista a las sociedades latinoamericanas, donde en algunos casos se ha hablado de división del trabajo creativo.

Un último momento de la teoría sobre las industrias culturales, la globalización y la cultura de masas, se relaciona a formas de planificación urbana y el debate sobre la globalización en términos espaciales. Las discusiones de Jane Jacobs, William H. Whyte,  entre otros, han observado las formas de funcionamiento e intervención de las ciudades. Estos estudios han aportado a comprender la organización urbana, proponiendo dispositivos sociales para la vida de masas en las ciudades. Autores como Richard Senneth, Saskia Sassen desde una perspectiva más funcionalista o Armand Mattelart desde una visión de la geografía cultural, han problematizado el sistema social en sus aspectos económicos, migratorios y de concentración que son un antecedente para comprender las culturas locales en una era de globalización. Ninguno de estos procesos de transformación de las ciudades, que se producen desde la segunda mitad del siglo XX con mayor intensidad, serían posibles sin un sistema de arte, cultura y comunicación que opera de maneras globales ya sea en los aspectos de intercambio comercial internacional o en la forma de sus operaciones formando conglomerados comunicacionales de manera horizontal o vertical. El estudio sobre los modelos de ciudades globales ha dado cuenta de las lógicas de producción de ideas, que se transformarán en el eje del análisis en esta cuarta etapa de la discusión en cultura. El retorno al espacio tras la ruptura temporal que planteó la globalización de las comunicaciones y los avances tecnológicos para el desplazamiento, ha recobrado fuerza. En la nueva ciudad, se crea un microcosmos social capaz de resumir lo que en otra época estaba disperso. La emergencia de distintas clases sociales como las clases creativas o creative class (Florida, R., 2008), son elementos de análisis para estos teóricos que interpretan las nuevas transformaciones sociales en la cultura de las ciudades. De alguna manera, la organización social de las ciudades globales, fomenta un tipo de creatividad particular y muy productiva. A este encuentro, el concepto de industrias culturales va quedando cada vez más estrecho y es posible pensar en un nuevo tipo de industria o formas de organización cultural, más compleja y más especializada.

Lo importante de esto es que las industrias culturales, como modelos de organización de creatividad y cultura, símbolos y mensajes, se han transformado durante el siglo XX de manera acelerada. A principios del siglo XX, las transformaciones se hicieron evidentes para los teóricos de la escuela de Frankfurt, aunque las innovaciones en la organización de la cultura tienen una larga data. La transformación de las técnicas de apropiación, circulación, distribución y producción y consumo de los “productos” de las industrias culturales, han sido constante a través de las sociedades, sin embargo el modelo articulado globalmente, impregna otros aspectos de la vida social. Los mismos modelos que eran propios de las industrias culturales, se traspasaron a otras industrias. En la primera etapa, el concepto atribuído por los teóricos de Frankfurt fue el de “Industria Cultural”, dando cuenta de un sistema organizado. Luego se habló de “industrias culturales” como distintos fenómenos de organización cultural.Hoy en día es posible hablar de una trama de industrias creativas, industrias de la comunicación, industrias del espectáculo, industrias del info-entretenimiento, economía del arte, patrimonio, turismo, etc. Este forma de organización económica, tiene la particularidad de fomentar un tipo de bien semi-público basado en formas de ser y hacer del modelo cultural y creativo. Se juegan aspectos de la identidad y la cultura en un término amplio y tienen la particularidad de existir en prácticamente todos los países.

Las industrias creativas, son en este caso todas aquellas industrias que están relacionadas a un trabajo creativo como podría ser además de la música, el cine y la literatura, el diseño, el desarrollo de videojuegos y software interactivos, incluso la arquitectura, el turismo y el patrimonio en el sentido que requieren de una organización creativa para su funcionamiento. El concepto, validado por la UNESCO, no por ello elimina los problemas analíticos que presentaban los antiguos conceptos. Al contrario, pareciera ser que el concepto de industria creativa, abarcando una totalidad del actual sistema industrial, genera más desafíos que soluciones. Esto, porque en el contexto de una sociedad de consumo como la concibe Bauman, los procesos de apropiación material, son esencialmente simbólicos, es decir, suponen un consumo de imágen por sobre el producto en sí, generando alrededor de la industria todo un aparato creativo para el posicionamiento de la marca. En este sentido, podríamos decir, que todas las industrias son industrias creativas, en el sentido que utiliza los recursos audiovisuales, simbólicos y comunicacionales en su aparato productivo. Pareciera ser, que en la transformación global de la industria, está implicito la conformación de este aparato tecno-creativo.

¿De qué hablamos entonces cuando hablamos de industrias culturales? La pregunta es compleja y existen distintas opciones para tomar en cuenta. Podríamos preguntar a los profesionales de la cultura y su respuesta representaría el anhelo de sus pretensiones artísticas. Podríamos preguntar a las grandes editoriales o agencias del info-entretenimiento y su respuesta mostraría distintos productos que se distribuyen en el mercado. Lo cierto es que las industrias culturales son un sistema en movimiento que transforma transforma las percepciones sobre la vida cotidiana, se articula de maneras estratégicas en distintos segmentos es decir está sumamente especializada, ocurre en distintos lugares y se dirige a una multiplicidad de territorios, transformando modos de vida global. La forma de articular distintos autores acá no intenta ser exhaustiva, sino más bien mostrar ejes y lugares desde el cual observar fenómenos de industrias culturales, globalización y cultura de masas. Algunas preguntas que pueden guiar algunas investigaciones en el área pueden ser: ¿Cómo se transforman las comunicaciones en las comunidades locales? ¿Cómo se interpretan los fenómenos globales y se insertan en la vida cotidiana de las personas? ¿Cómo se organizan los sistemas culturales y comunicacionales latentes en las comunidades? y finalmente ¿Cuáles son los efectos sociales de una transformación general del sistema de vida de las ciudades globales? ¿Cómo afectan a sus habitantes? y ¿Como articulamos la diversidad y la generación de ideas de manera colectiva?

Bibliografía sugerida:

Bustamante, E. (coord.). (2002). “Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación. Las industrias culturales en la era digital”

Bauman, Z. (2007) “Vida de Consumo”

Canclini, N. G., (1999) “La Globalización Imaginada”

Espinosa, F., (2011), “La industria de la música en Chile: Independientes y la era digital”, Tesis para optar al título de sociólogo, Universidad de Valparaíso.

Getino, O. (2001) “Las industrias culturales del Mercosur”

Hesmondhalgh, D. (2002) “The Cultural Industries”

Miège, B., (1989) “The capitalization of cultural production”

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Nota: Debido a la alta cantidad de visitas que ha recibido este artículo, he decidido revisarlo y actualizarlo. El artículo fue escrito originalmente en enero de 2010. Una primera actualización se realiza en agosto de 2013.

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¿Como citar este articulo?

Felipe Espinosa P. (ene2010) “Globalización, cultura de masas e industrias culturales; conceptos preliminares” Recuperado el [FECHA ACTUAL] del sitio web de Rev. Eltopo [en línea] http://www.eltopo.cl/globalizacion-cultura-de-masas-e-industrias-culturales-conceptos-preliminares

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